SOY ASESOR DE SEGUROS
Soy asesor de seguros.
Siempre he sido una persona que sabe lo que quiere, pero sobre todo lo que no quiere en su vida.
Era el 2010, acababa de nacer Nicolás, mi hijo, y con él, mi compromiso de dar lo mejor como mamá, pero al mismo tiempo estaba eligiendo tener los dos roles, dejar de trabajar nunca fue opción; me decía mi mentora, tu elegiste. Y en efecto, yo lo hice y de manera consciente, mi esposo es el proveedor de la casa, mi decisión no era por un tema de necesidad económica, si no por un tema de reconocimiento, de productividad, de independencia, de amor propio.
Recuerdo que tuve una platica con mi mamá, ella había sido asesor de seguros cuando yo era niña, y por ello en casa, siempre había comida del día, agua de sabor y a veces hasta le daba tiempo de hacer uno que otro postre, con ello en mente, ese día le pregunté:
-Mamá, ¿cómo es vender seguros? – la respuesta se extendió por dos horas, se convirtió en una charla llena de anécdotas y momentos extraordinarios que había vivido en la industria de seguros, me hablo de sus reconocimientos, de historias de asesores exitosos y bueno la curiosidad me invadió. Tenía muy claro que quería hacer grandes cosas, es algo que siempre me ha movido, pero además en un periódo de tiempo que yo misma me había asignado para ello, mientras Nicolás estuviera en la guardería, es decir de 8:00 am a 3:00 de la tarde.
Llame por teléfono a una amiga y le dije que quería empezar el proceso para ser asesor. Recuerdo que sentí algo de pena cuando decía a la gente que era asesora de seguros, decía cosas como “Soy Asesor Financiero”, “Consultora Patrimonial” y otras cosas sexys que, por cierto, la gente no entendía cuando les llamaba para pedir la primera cita. Hasta que un día tuve el privilegio de ir a la MDRT (Million Dollar Round Table) fue en Vancouver, Canadá, era la primera vez que iba a un evento de ese tamaño, había gente de lugares que no tenia ni idea que existían, tuvimos algo que se llama pre-mesa y era exclusiva para Seguros Monterrey, tuvimos ponentes increíbles, entonces por un lado estaba feliz de estar ahí y por el otro estaba llena de tristeza porque había dejado a Nicolás, ¡lo extrañaba muchísimo!.
En ese evento me toco escuchar la plática de uno de los asesores TOP de la industria, él inicio su platica diciendo, – Buenas tardes, soy Pedro Camarena y soy Asesor de Seguros – guardó unos minutos de silencio y continuó, – No, no se cayó el edificio, ¿verdad?, no me salieron cuernos, no mordí a nadie y ¡lo dije!, ¡¡¡SOY ASESOR DE SEGUROS!!! Gritó más fuerte… Todos los ahí presentes soltamos una carcajada y es que ¡nos estábamos viendo reflejados! En ese momento me cayo el veinte y comprendí la importancia de tomar conciencia al respecto de mi labor real, de hablar con claridad, SOY ASESOR DE SEGUROS, y protejo la vida de las personas y su capacidad de trabajo, por ahí debo empezar.
A partir de ese día atesore el privilegio de pertenecer a una industria pro-humanidad.
Somos esos profesionistas que tenemos la humildad de tocar una puerta varias veces aunque recibamos negativas, somos esa personas que estamos ahí para escuchar principalmente, para entender cuales son los miedos más grandes que un ser humano tiene.
Así que, a partir de entonces, vivo proyectando mi esencia a través de mi trabajo, me gusta ayudar a los demás y además vivo muy bien gracias a ello
¿Que más puedo pedir?
